VOX IURIS - REVISTA JURÍDICA

Entrevista a Lic. Federico Zelada

“En la UNIS se buscaba, no formar técnicos en leyes, Sino que se busca formar juristas”

Federico Zelada, con más de quince años de experiencia profesional, graduado de la Licenciatura de Derecho en la Universidad del Istmo, ha construido una trayectoria sólida en el área del derecho laboral y hoy se desempeña como socio en Consortium Legal – Guatemala, uno de los despachos más reconocidos en la región. 

La trayectoria del Licenciado Zelada es un claro ejemplo del impacto que puede tener una formación jurídica sólida combinada con constancia, esfuerzo, participación y compromiso. 

Federico Zelada y su paso por la Facultad de Derecho

El licenciado Federico Zelada recuerda que su decisión de estudiar derecho no fue inmediata. Hasta unos meses antes de graduarse del colegio tenía la visión de ser ingeniero “yo creo que, como a todos nos pasa, cuando uno se gradúa del colegio, no está muy seguro de qué va a estudiar y tampoco conoce mucho las carreras, porque siempre tiene uno una visión relativa de lo que va a implicar el ejercicio profesional”. Sin embargo, más adelante comenzó a considerar una alternativa que le permitía integrar dos aspectos que le interesaban: el pensamiento filosófico y una posible vida en la política. Este pensamiento, y su inclinación por el aspecto humano de la carrera, lo llevó a optar por el derecho. 

El licenciado Zelada destaca también la influencia de sus catedráticos, a quienes reconoce no solo por su excelencia, sino por su énfasis en su formación académica a lo largo de su camino como estudiante. Profesores como el licenciado Aguilar, el licenciado Castellanos, o la Licenciada Urrutía contribuyeron a presentarle una visión del Derecho centrada en los principios, más allá de la mera literalidad de la ley. Esta formación, que sigue presente en su ejercicio profesional, le permitió ver y comprender al derecho como un sistema orientado por valores superiores como la justicia y la equidad, las cuales se deben ver reflejadas en el ejercicio profesional. Estos principios amplían la capacidad del abogado para innovar, crear respuestas más integrales y buscar soluciones creativas. 

Asimismo, sostiene que el abogado debe ir más allá que la mera aplicación mecánica y literal de la ley, esto reconociendo que detrás de cada conflicto existen personas con dignidad y derechos que deben ser respetados. De este aspecto, va de la mano el comprender que lo importante es entender los principios que respaldan el derecho y como estos operan. “Yo no solo pienso en derecho laboral, que es lo que hago, sino que siempre estoy pensando en el derecho como algo superior, tal vez como un, ¿Qué se puede decir? Un valor superior”. Reconoce que este pensamiento se lo inculcaron sus catedráticos, que tenían ese sentido de inculcar principios y no solo la literal lectura de la ley. 

El licenciado Zelada nos comparte una anécdota, que ilustra su determinación y que revela mucho de su visión de vida. Durante sus años universitarios, cuando la sede de la UNIS se encontraba aún en la zona 13, su trayecto cotidiano lo llevaba por la sexta avenida de la zona 10. En ese recorrido, como una visión de vida, levantaba la mirada hacia un edificio en particular, aquel en donde ejerce profesionalmente hoy en día. Ventana por ventana, contaba con atención: uno, dos, tres… hasta llegar al once. Al ubicar el piso, se detenía un instante y con determinación se decía a sí mismo: “ahí va a ser mi oficina algún día. Esto traspaso el nivel de ser solamente una ilusión juvenil, aquel gesto que repitió muchísimas veces en su vida diaria terminó por convertirse en una promesa personal. Zelada nos comparte que: “y efectivamente esa fue mi oficina, fue mi primera oficina en la firma”. 

Para finalizar, Zelada nos comparte que la universidad no solo le dio su formación para ser el excelente profesional que es hoy en día. Entre las aulas, el estudio de las leyes y proyectos, también encontró algo que transformaría su vida de una manera distinta… profunda: conoció a quien hoy es su esposa. Su etapa en la universidad fue de doble trascendencia, no solo formándolo como abogado, sino también como persona. “Entonces digamos que, al final de cuentas, pues tuve doble ganancia, porque me formé como profesional,  me formé como persona y ahí tuve los cimientos de lo que hoy es lo más importante en mi vida, que es mi familia”.

Lecciones o consejos que le brindó la Universidad del Istmo

El licenciado Zelada nos comentó que algo que aprendió en la universidad y que le sigue siendo útil en su vida profesional es la necesidad de involucrarse. Recuerda que la UNIS ofrece múltiples espacios en los que el estudiante podía participar activamente. Considera, que ser solamente experiencias adicionales, fueron fundamentales para cultivar una disposición constante de comprometerse en un entorno y con las demás personas. Lo cual en su ejercicio profesional ha sido importante ya que, como abogado es necesario participar en el entorno jurídico y social; por ejemplo, participar en foros, colaborar en espacios gremiales, convivir con jueces y magistrados, o influir en alguna reforma legislativa. 

En cuanto consejos que han marcado su trayectoria profesional, recuerda con especial claridad una enseñanza del doctor Grazioso: “una vez me dijo, mi querido Federico, lo que tienes que aprender como abogado es que no hay ningún mal que no tenga remedio, salvo la muerte”, Esta idea le ha permitido tener presente que se pueden cometer errores en el ejercicio profesional, pero lo importante es buscar solventarlos.

Su camino profesional y el significado de ser socio

El licenciado nos recuerda que un abogado no solo debe ser un buen profesional, sino que tiene que tener también una visión empresarial y estratégica para ir conduciendo su área y firma al desarrollo. Nos recuerda que el profesional del Derecho debe ser una persona completa y con aptitudes blandas. Entre estas habilidades destaca facilidad para la tecnología, capacidad de adaptación, saber trabajar en equipo y la empatía.

Además, nos comparte su experiencia desde que asumió el rol de socio en Consortium Legal. Zelada reconoce que uno de sus mayores aprendizajes ha sido el liderazgo. Ya que lejos de ser una habilidad innata, lo describe como una capacidad que fue construyendo con la experiencia, a través del error y la responsabilidad de dirigir equipos más grandes. 

El licenciado Zelada nos comparte una anécdota, que ilustra su determinación y que revela mucho de su visión de vida. Durante sus años universitarios, cuando la sede de la UNIS se encontraba aún en la zona 13, su trayecto cotidiano lo llevaba por la sexta avenida de la zona 10. En ese recorrido, como una visión de vida, levantaba la mirada hacia un edificio en particular, aquel en donde ejerce profesionalmente hoy en día. Ventana por ventana, contaba con atención: uno, dos, tres… hasta llegar al once. Al ubicar el piso, se detenía un instante y con determinación se decía a sí mismo: “ahí va a ser mi oficina algún día. Esto traspaso el nivel de ser solamente una ilusión juvenil, aquel gesto que repitió muchísimas veces en su vida diaria terminó por convertirse en una promesa personal. Zelada nos comparte que: “y efectivamente esa fue mi oficina, fue mi primera oficina en la firma”. 

Al abordar el equilibrio entre su vida profesional y personal, el licenciado señala que puede resultar de los retos más grandes en la carrera del abogado, más que todo en un entorno donde el trabajo parece no tener fin. Resalta que la clave está en el orden, en la capacidad de priorizar y de aprender a delegar tareas. 

Parte esencial es aprender a distinguir entre lo urgente y lo importante, y ser ordenado con el tiempo. Nos brinda una idea de Franklin Covey, sobre ordenar las piedras grandes y las piedras pequeñas. En esta referencia nos menciona la importancia de ordenar las piedras grandes, y en función a eso se ordenan las piedras pequeñas, jugando con los espacios vacíos. Reconoce que este ejercicio no es del todo sencillo, pues muchas veces lo urgente invade un gran espacio en nuestras agendas. En este ejercicio, menciona que la delegación se convierte en una herramienta indispensable. Es importante lograr identificar aquellos asuntos que requieren de una atención personal y aquellos que pueden ser confiadas a otros. 

Para Zelada este equilibrio se logra a través de decisiones concretas, y para respaldar este punto nos comparte un ejemplo personal. El licenciado nos cuenta que procura reservar espacios con actividades específicas para cada uno de sus hijos, asignándoles un tiempo individual a cada uno mediante actividades sencillas pero significativas. Estas actividades planeadas considerando los gustos de cada uno se convierten en un eje y en un recordatorio de lo que realmente importa. Así que, el equilibrio entre la vida profesional y personal se presenta como un ejercicio de aprendizaje continuo que involucra un esfuerzo consciente y una habilidad para ordenar el tiempo y prioridades. 

Vox Iuris dejando huella

En la etapa final de la entrevista decidimos preguntarle al Licenciado Zelada su opinión acerca de la participación de los estudiantes de Derecho en la Revista Vox Iuris y del aporte que esta puede brindar en la formación académica. Zelada nos comenta que estos espacios no solo enriquecen el conocimiento, sino que introduce al estudiante en dinámicas propias del ejercicio profesional y refuerza habilidades cruciales (tal como la redacción, la habilidad de investigación constante, de compartir conocimientos y de estructurar ideas, las cuales están lejos de ser actividades secundarias del ejercicio profesional). 

Desde su experiencia en la firma, explica que la producción y redacción de artículos forma parte integral del trabajo. Las habilidades, mencionadas anteriormente, que nos inculca la revista son, en esencia, experiencias que nos introducen al mundo profesional. “Pienso que eso ustedes, los que participan en la revista, tienen un check más, que eventualmente los va a ayudar a incorporarse más fácilmente a una firma, si es lo que deciden”.