En un entorno jurídico cada vez más competitivo, los profesionales que logran destacar suelen compartir ciertas cualidades: disciplina, visión estratégica, preparación constante y apertura a los retos internacionales. Ese perfil quedó reflejado en la entrevista realizada al licenciado Carlos García Sáenz, abogado y notario egresado de la Universidad del Istmo, quien actualmente se desempeña en áreas como fusiones y adquisiciones, banca y finanzas, resolución alterna de conflictos y formación académica.
Además de su práctica profesional, Carlos ha mantenido una estrecha relación con la universidad como catedrático auxiliar y coach del prestigioso Moot Willem C. Vis, una de las competencias más importantes de arbitraje comercial internacional a nivel mundial.
Su trayectoria demuestra que la excelencia profesional no depende de la edad, sino de la constancia con la que se construye una carrera.
Desde sus primeros años universitarios, Carlos comprendió que el crecimiento profesional exige combinar estudio con experiencia práctica. Esa visión lo llevó a involucrarse tempranamente en espacios académicos y profesionales que le permitieran desarrollar criterio jurídico, disciplina y seguridad técnica.
Su vínculo con la Universidad del Istmo no terminó al graduarse. Actualmente continúa aportando a la formación de nuevos estudiantes como catedrático auxiliar en cursos como Contratos Bancarios y Atípicos e Introducción al Derecho, manteniendo una relación activa con la academia.
Durante la entrevista señaló que “la universidad brinda herramientas sólidas, pero depende de cada estudiante aprovecharlas al máximo.”
Uno de los temas centrales de la entrevista fue su experiencia en el ámbito corporativo, especialmente en fusiones y adquisiciones (M&A). Carlos explicó que estas operaciones requieren un análisis integral donde intervienen factores legales, financieros, regulatorios y estratégicos.
A diferencia de lo que muchas veces se piensa, una adquisición empresarial no consiste únicamente en firmar contratos. Implica procesos complejos de negociación, revisión documental, identificación de riesgos y coordinación entre múltiples equipos.
Como indicó, “una transacción exitosa requiere entender tanto el aspecto legal como el objetivo comercial detrás del negocio.”
En Guatemala, estas operaciones han ido evolucionando conforme crece la sofisticación del mercado. A nivel regional, además, muchas transacciones exigen comprensión de distintas jurisdicciones y marcos normativos, lo que vuelve indispensable una visión internacional.
Dentro de una transacción corporativa, uno de los aspectos más importantes es la debida diligencia, proceso en el que se revisa detalladamente la situación legal de una empresa antes de concretar una compra, fusión o inversión.
Carlos destacó que esta etapa permite detectar contingencias ocultas, pasivos laborales, conflictos regulatorios, riesgos contractuales o problemas societarios que podrían afectar el valor real del negocio.
En sus palabras, “la debida diligencia no solo busca problemas; también permite tomar decisiones informadas.”
En otras palabras, una buena negociación no depende solo del precio, sino de conocer exactamente qué se está adquiriendo.
Otro aspecto sobresaliente de su trayectoria es su participación como coach del Moot Willem C. Vis, competencia global enfocada en arbitraje comercial internacional.
Desde ese rol, Carlos ha podido observar cómo la universidad prepara a sus estudiantes para competir al más alto nivel, desarrollando habilidades que van más allá del conocimiento jurídico: argumentación oral, trabajo en equipo, investigación, manejo de presión y pensamiento estratégico.
Experiencias como esta evidencian la importancia de que los futuros abogados no se limiten al aula, sino que busquen espacios donde puedan poner a prueba sus capacidades en escenarios reales y globales.
Según comentó, “ver competir a los estudiantes confirma el nivel de preparación que puede alcanzar la universidad cuando hay compromiso.”
Aunque su trayectoria continúa en desarrollo, Carlos representa una nueva generación de abogados que entienden el Derecho como una profesión dinámica.
Su participación simultánea en firma privada, docencia y competencias internacionales demuestra una capacidad importante para adaptarse a distintos entornos. También refleja que hoy las oportunidades profesionales favorecen a quienes combinan preparación técnica con iniciativa personal.
Para los estudiantes, su ejemplo resulta especialmente relevante: crecer profesionalmente no siempre requiere esperar “el momento ideal”, sino empezar a construir desde temprano con constancia.
Como expresó durante la entrevista, “el abogado que deja de aprender se queda atrás muy rápido.”
Al hablar del futuro del área corporativa, Carlos resaltó la necesidad de abogados cada vez más versátiles. Las nuevas exigencias del mercado requieren profesionales capaces de comprender negocios, negociar estratégicamente, trabajar con equipos multidisciplinarios y adaptarse a cambios tecnológicos y regulatorios.
El abogado corporativo moderno ya no solo interpreta normas: participa activamente en decisiones empresariales clave.
La entrevista con Carlos García Sáenz dejó una idea clara: el éxito profesional no es producto del azar, sino del esfuerzo sostenido, la preparación constante y la disposición para asumir nuevos retos.
Su trayectoria combina academia, práctica profesional e internacionalización, demostrando que el Derecho ofrece oportunidades amplias para quienes deciden aprovecharlas con visión.
En una profesión exigente, Carlos representa a una generación que entiende que crecer implica estudiar siempre, actuar estratégicamente y mantener apertura al mundo.