Introducción
El Derecho, en la práctica, deja de ser una estructura teórica para convertirse en una herramienta de decisión. No basta con conocer la norma; es necesario entender el contexto en el que se aplica y asumir las consecuencias que derivan de ella.
En las trayectorias de la Licenciada Katia de Wit y el Licenciado Carlos Díaz Durán se reflejan dos formas distintas de ejercer la profesión que, lejos de contradecirse, se complementan. Carlos, desde su experiencia en el ámbito corporativo y su trabajo en EY (Ernst & Young), se mueve en estructuras donde el análisis y la estrategia son determinantes. Katia de Wit, por su parte, desde su práctica en Torres de Wit & Asociados, aborda el Derecho desde una lectura más directa de la realidad, en la que el conflicto, las personas y las decisiones concretas terminan definiendo cada caso.
Ambos, alumni de la Universidad del Istmo (UNIS), han desarrollado trayectorias que reflejan no solo un alto nivel académico, sino también una práctica jurídica marcada por el criterio, la responsabilidad y una comprensión real del entorno en el que operan.
Esa complementariedad no se limita al ámbito profesional. También se refleja en la forma en que piensan, discuten y abordan el Derecho en conjunto, proyectando una dinámica poco común dentro del ejercicio jurídico.
1. Construir una carrera desde la práctica
La trayectoria de Carlos Díaz Durán, actualmente desarrollada en EY (Ernst & Young), no parte de una vocación rígida, sino de un proceso de exploración consciente dentro del ejercicio del Derecho. Graduado de la Universidad del Istmo UNIS y con experiencia previa en firmas como Central Law, su práctica se ha enfocado en el ámbito corporativo y tributario, donde el análisis estratégico, la gestión de riesgos y el cumplimiento normativo resultan determinantes.
Ese recorrido le permitió comprender algo que muchas veces no se dice con claridad. La certeza profesional no siempre es inmediata, pero puede construirse con criterio.
Más que una duda, esa apertura fue el punto de partida para consolidar una práctica en la que el análisis y la toma de decisiones estratégicas son constantes. Este enfoque lo ha llevado a involucrarse en temas de gobernanza tributaria, controversia fiscal y adaptación a estándares internacionales, donde el rol del abogado se vuelve cada vez más estratégico dentro de las organizaciones.
2. El abogado en la toma de decisiones
En el entorno empresarial, el abogado no opera como un actor aislado. Forma parte de procesos donde cada recomendación tiene implicaciones concretas. Carlos plantea que el valor del abogado no está en imponer decisiones, sino en estructurar escenarios. Su función consiste en identificar riesgos, explicarlos y permitir que el cliente actúe con mayor claridad.
“Nosotros levantamos riesgos y se los explicamos al cliente para que pueda tomar una mejor decisión.”
Levantar los riesgos y explicarlos con claridad permite que cada decisión se tome con pleno entendimiento, que es donde realmente se define el ejercicio del Derecho.
3. La responsabilidad es total
Dirigir implica dejar de ser únicamente ejecutor para convertirse en responsable del resultado completo. No se trata solo de cumplir con tareas, sino de sostener el trabajo, formar equipos y responder por lo que ocurre dentro del ámbito profesional.
“Lo que suceda o no suceda es, al final del día, responsabilidad nuestra.”
En ese sentido, el liderazgo jurídico exige no solo conocimiento técnico, sino una capacidad constante de asumir decisiones y sus consecuencias.
1. El Derecho visto desde la realidad
La práctica de Katia de Wit, desde Torres de Wit & Asociados, introduce una perspectiva distinta, más cercana a la realidad que a la estructura. También graduada de la Universidad del Istmo (UNIS), con formación internacional y experiencia en derecho de familia, corporativo y métodos alternos de resolución de conflictos, ha desarrollado una práctica enfocada en la conciliación y la gestión directa del conflicto, integrando una visión jurídica con un fuerte componente humano.
“Nosotros somos un pedacito del pastel, no somos la razón por la cual eso funciona.”
Esta comprensión le permite analizar cada caso más allá de lo jurídico, considerando cómo cada decisión impacta en el negocio, en la relación entre las partes y, sobre todo, en la realidad de las personas involucradas.
Su participación como conciliadora en espacios como CRECIG (Cámara de Industria de Guatemala) y su involucramiento en el ámbito académico refuerzan esa visión, donde el Derecho no solo se interpreta, sino que se utiliza como herramienta para resolver y equilibrar intereses en contextos reales.
2. Cómo se aborda el conflicto
Uno de los rasgos más claros en su forma de ejercer es la manera en que entiende el conflicto. Lejos de asumir el litigio como punto de partida, su enfoque consiste en comprender la situación en su totalidad antes de intervenir. Esto implica escuchar, analizar el contexto y, en muchos casos, actuar antes de que el problema escale innecesariamente.
“No estamos para entorpecer, estamos para cuidar.”
Ese “cuidar” se traduce en decisiones concretas como evitar costos innecesarios, proteger relaciones y orientar al cliente hacia soluciones que realmente generen valor. En ese sentido, el abogado no complica el problema, lo encauza.
3. El criterio como resultado del contraste
El criterio no se aprende de memoria, se construye. Ese proceso exige exposición, discusión y la disposición de cuestionar lo que uno ya cree saber. No se trata de tener siempre la razón, sino de aprender a pensar mejor.
“Lo que más incentiva a aprender es la confrontación de ideas.”
4. Límites y coherencia en el ejercicio profesional
Dentro de su práctica, la relación con el cliente se construye desde la claridad, no desde la complacencia. Katia enfatiza que el abogado no puede prometer resultados ni actuar fuera de sus propios principios. La confianza no surge de decir lo que el cliente quiere escuchar, sino de actuar con coherencia.
“Saber hasta dónde llegamos es uno de los retos más grandes porque reconocer límites también es parte del ejercicio profesional. ’
5. Cuando el Derecho se vuelve responsabilidad
Más allá del conocimiento técnico, hay una forma de entender el ejercicio del Derecho que transforma la práctica. En su caso, no se trata únicamente de una profesión, sino de una manera de intervenir en situaciones que afectan directamente a las personas.
“No es solo ser abogada, es proteger a la familia.”
Esa perspectiva cambia la forma en que se asume cada caso. Deja de verse como un expediente y pasa a entenderse como una responsabilidad concreta, donde lo que está en juego trasciende lo estrictamente legal.
Una visión compartida: Diferentes enfoques, una misma forma de ejercer
Hay algo que se vuelve evidente al analizar la trayectoria de Katia de Wit y Carlos Díaz Durán en conjunto. Ambos, formados en la Universidad del Istmo UNIS y con experiencia en ámbitos profesionales distintos, reflejan una forma de ejercer el Derecho donde el rigor técnico y la comprensión del contexto se complementan de manera natural.
Carlos construye desde la estructura, el análisis y la necesidad de ordenar decisiones dentro de contextos complejos. Katia, por su parte, se mueve desde la lectura del conflicto y la comprensión de las personas involucradas. Esa diferencia no los separa, los complementa.
Lo que Carlos plantea desde la anticipación, Katia lo lleva a la práctica desde la resolución. En conjunto, proyectan una forma de trabajo, donde cada uno aporta desde su propio enfoque y el resultado es una práctica más completa.
Sus trayectorias reflejan algo que pocas veces se enseña en la formación jurídica. El Derecho no se define por respuestas, sino por decisiones. Decisiones que exigen criterio, que implican responsabilidad y que impactan directamente en la realidad. Esa forma de entender el Derecho, influenciada también por su formación académica, refuerza una visión en la que la técnica no se separa de la realidad, sino que se pone al servicio de ella.
En Carlos, esa responsabilidad se traduce en análisis, estructura y claridad. En Katia, en una práctica más cercana, donde resolver y entender el contexto se vuelve indispensable. Más allá de sus diferencias, ambos dejan una enseñanza y es que el valor del abogado no está únicamente en lo que sabe, sino en la forma en que decide ejercer ese conocimiento.
En conjunto, muestran cómo dos enfoques distintos pueden coincidir, complementarse y elevar el estándar del ejercicio jurídico. Y es precisamente ahí donde el Derecho deja de ser teoría y se convierte en práctica real.